Hace 10 años, desde los Andes Ecuatoriales de Colombia, vino a Girona – Cataluña, la primera Delegación de la Fundación Casa de Teja, socio local en Colombia de Teixidors de Xarxes.

 Vinieron con el propósito de compartir sus experiencias de trabajo en desarrollo sostenible con las comunidades campesinas de minifundio de la región del Alto Ricaurte, en Tinjacá-Colombia y por supuesto, con el anhelo de hacer amigos, de conocer personas, organizaciones y proyectos, la vida y cultura catalanas, el compromiso y sensibilidad en torno a la sustentación de nuestra Aldea Global por parte de los ciudadanos de Europa.

Así, paso a paso, establecieron contacto con la Universidad de Girona, con la Associació de Naturalistes de Girona y con muchas otras organizaciones y personas, quienes han estado apoyando un proceso vivo que  lleva varios años trabajando en Colombia y en España.

 Vinieron porque la inestabilidad social y económica del campesino colombiano hace historia en este país Sur americano, en donde las migraciones indígenas y campesinas, (a causa de los intereses de las multinacionales, de la violencia, el narcotráfico, de una  guerra que lleva mas de 60 años y por las condiciones de abandono en que se encuentran casi todas estas comunidades) que huyen a  las capitales buscando refugio, constituyen un preocupante índice de desplazamiento poblacional agravado porque las capitales y ciudades en Colombia no están en condiciones de recibir desplazados, ni pobres, no ofrecen trabajo, solo la oportunidad de contribuir con la descomposición social de las grandes urbes.

A las ciudades llegan miles de campesinos huyendo de sus tierras y en ellas se descomponen, se pierden, mueren. Con ellos, muere también una cultura ancestral que ha sabido aprovechar la tierra y sus frutos para vivir.

 Concientes de la importancia que supone para esta sociedad globalizada, que pierde a diario miles de recursos naturales, culturas y conocimientos que se han trasmitido de generación en generación, La Fundación Casa de Teja y Teixidors de Xarxes, apuestan por la estabilidad de las familias campesinas de minifundio y por desarrollar con ellas y con las administraciones locales, procesos de auto gestión, de concienciación, capacitación y fortalecimiento de su cultura, de actitudes y comportamientos, solidarios y sostenibles, que defiendan los derechos humanos, los recursos naturales y que promueven la tolerancia y la paz.

 La cooperación, la solidaridad y la responsabilidad ambiental comienzan por casa. Por ello, sus proyectos integran de manera transversal la Educación para el Desarrollo y la Educación para la Sostenibilidad, en Cataluña, en Colombia y en cualquier lugar donde trabajen.